10 abr. 2012

REFORMA INSTITUCIONAL

Algunos gobernantes que han llevado bajo su mano el volante de conducir tienen en cada momento la impresión de que guiar un país o un estado es la cosa más sencilla del mundo.
Lo mismo pasa a quien conduce un automóvil. Pero gobernar no es guiar un automóvil hecho por una carretera hecha. Ni un pueblo está hecho nunca y mucho menos la vía histórica.
Gobernar no es medir a la sociedad con la vara que les dicta su frivolidad, su ignorancia, y su falta de espíritu. Gobernar es hacer y rehacer, minuto tras minuto, el pueblo y la ruta.
Muchos políticos en su oportunidad creyeron que México era un aparato construido de una vez para siempre, por eso desatendieron toda meditación sobre nuestra profunda realidad que es la social y no la política.
Las últimas generaciones de políticos son claros ejemplos del fracaso a que lleva en política la falta de ideas hondas sobre el País o Estado que se quiere gobernar.
Nosotros hemos sostenido siempre, que cuando lo que está mal en un País o en un Estado es la política, es fácil afirmar que la situación no es tan grave. Ligero y transitorio es el malestar, y es seguro que el cuerpo social se regularizará a sí mismo.
En nuestro país, por desgracia, el daño no está tanto en la política como en la sociedad misma, en el corazón y en la cabeza de casi todos nuestros conciudadanos.
La sociedad mexicana se está disociando desde hace largo tiempo porque tiene infectada la actividad socializadora.
Nuestra sociedad no conoce la disciplina. Y el hecho primario social no es la mera reunión de unos cuantos hombres para hacer algo, sino la articulación y disciplina que resulta inmediatamente de esa unión.
Por ello, Necesitamos con urgencia reformar a la sociedad y a las instituciones de la república.
El tiempo no es de comedias. Anda México demasiado urgido de reducir peligros para que los mexicanos conscientes sigamos tolerando la cómica farsa de nuestros días.
Necesitamos con apresuramientos de minutos, un gobierno para alta mar que unifique y solidarice una gran porción de ciudadanos a fin de poder gobernar en serio y en firme.
Los gobernantes tienen que entender que lo importante para que un país progrese no es precisamente construir obras demagógicas e intrascendentes y realizar negocios inconfesables con ellas, la premisa fundamental es aprender a construir instituciones sólidas y respetables, dirigidas por mexicanos con probada calidad moral y profesional.
Ahora bien, las instituciones nacionales se han ido deteriorando paulatinamente en los últimos tiempos. Sobra recordar la historia de la extinta Secretaria de Recursos Hidráulicos (SRH).
Fue ésta una institución honorable y respetada. Los grandes activos hidráulicos del país como son: Presas de almacenamiento, Obras de Pequeña y Grande Irrigación, Sistemas de Agua Potable, Sistemas de Alcantarillado, y Sistemas de Tratamiento de Aguas Residuales, fueron proyectadas y construidas en su tiempo por ingenieros egresados de las instituciones educativas de intacto prestigio más importantes de América Latina: El Instituto Politécnico Nacional y La Universidad Nacional Autónoma de México.
Nunca se imaginó el presidente en turno el daño tan grande que le haría a la nación al desmembrar por intereses políticos a esta gran institución, cuya función específica era tener a buen recaudo al liquido vital; el más importante recurso patrimonial del pueblo de México.
Hoy desgraciadamente, la mayoría de las instituciones municipales, estatales o federales que manejan nuestros escasos recursos hidráulicos se encuentran inmersas en el desorden, la improvisación y la ineficacia.
Por ello, pensamos que debe ser urgente hacer un análisis a conciencia del Artículo 115 Constitucional y una modificación radical de las instituciones de los tres niveles de gobierno, así como una completa mutación de gobiernos irresponsables que se han formado al amparo de la soberanía que postula nuestra carta magna.
Lic. Enrique Peña Nieto, hoy más que nunca es imprescindible aprovechar la coyuntura inmejorable que se nos presenta para intentar una gran restauración de nuestro país.
México está de mudanza, ha vuelto a ponerse blando y se halla en punto de recibir nueva figura.
Hoy tenemos todos los mexicanos, si actuamos con seriedad, serenidad y consistencia y sin protagonismos fatuos, la enorme oportunidad, de participar con propuestas inteligentes en la transformación del sistema político mexicano.



“En política no hay jóvenes ni viejos, solo hay aptos e ineptos, leales y desleales, dignos e indignos, honestos y deshonestos. Nada más”

Lic. Fernando Gutiérrez Barrios
Ex – Secretario de Gobernación



“Estrategia Política Nacional”

MEXICO PATRIANUEVA A.C

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