9 nov. 2011

SOBRE LA POLITICA DEMOCRATICA


Las fuerzas políticas efectivas, que auténticamente constituyen la dinámica del país, no están articuladas y compactas, viven en una gran dispersión; de aquí que casi todo lo que parece actuar sean grupos o más ágiles o más audaces, pero que no representan la honda dimensión de la sociedad mexicana.
Me parece vergonzoso que los discursos que se balbucean, no enuncian una sola idea clara, definida sobre lo que hay que hacer. En vez de eso, se han pronunciado palabras huecas, vanas.

Se ha prometido al pueblo cosas fantásticas que no se pueden realizar, porque precisamente por eso, la realización de esas promesas, importa poco a los políticos que buscan sólo halagar a las muchedumbres que les escuchan, con palabras tremebundas y excitándolas, para que así, borrachas inconscientes, vayan como un rebaño de ovejas a las urnas y hagan patente lo que ellos llaman democracia.
Una Democracia que en nuestro país empieza a ser olfateada con un gesto de instintiva desaprobación: una competencia de demagogias, un mercado de irresponsabilidades, una disputa de votos envuelta en trampas.
Por eso algunos hombres sensatos recomiendan alejarse de la política y de esa maloliente feria del poder.

Pero lo que nuestro país necesita es una sociedad compuesta de personas. Estas son para la sociedad la imaginación que pone en marcha la historia humanizada.
Son ellas quienes abren el camino a la democracia. Nuestra sociedad necesita electores ciudadanos que voten con la mente serena y clara reflexión, electores que sepan lo que van a hacer al emitir el sacramento de su voto, y no gentes que con palabras confusas y turbias, se dejen embriagar.

La política no puede ni debe hacerse con borrachos, todo lo contrario, la política necesita apelar al fondo claro, luminoso, de la conciencia de cada uno de los ciudadanos.

Ahora bien, una institución como un congreso o parlamento demasiado grande sólo puede funcionar eficazmente, si en él se forman dos o tres grupos o masas enormes de opinión pública, produciendo una mecánica relativamente fácil.
En rigor, cuatro o más partidos políticos discutiendo problemas a veces sin solución, resulta complicadísimo.

Por eso se dice, que la constitución Inglesa, Francesa y Norteamericana han marchado bien mientras han tenido dos grandes partidos. Y los hubo mientras hubo ideas. En cuanto se han disociado en grupos múltiples, estos parlamentos han empezado a crujir y no a funcionar.

Con el incremento de partidos políticos artificiales, así como de diputados y senadores de los llamados plurinominales, el congreso federal y los estatales, a partir de 1988 han sido instituciones crujientes que la sociedad mexicana ha catalogado como ineficaces e intrascendentes.

Es indiscutible reconocer que el avance de los estilos democráticos para gobernar a nuestra sociedad han sido significativos. Entendemos que el gobierno debe ser encabezado por minorías egregias, cultas, civilizadas, emanadas del pueblo. Tratar de encontrar a través de los años este tipo de conciencia ciudadana, ha tenido un costo económico considerable.

Lo han comentado algunos eruditos en las artes políticas, las elecciones nacionales han sido pacificas, y la alternancia en el poder ha sido efectiva.

Sin embargo, el país camina con lentitud, porque tiene demasiados frenos. Para eliminar éstos, es urgente la construcción de mayorías en el congreso federal, que independientemente de su extracción partidista lleguen a un acuerdo y se unan en lo esencial con el gobierno de la república, y puedan con su opinión y su voto lograr el objetivo común y supremo de construir un México con una perspectiva de desarrollo acorde a nuestros tiempos y necesidades.

La divergencia política – se ha expresado – no debe ser contradicción sino complemento.

Ahora bien, nos resulta insoportable observar a nuestra sociedad inmersa en todas las épocas en elecciones políticas. No encuentro explicación alguna para que sucedan estas extravagancias y desperdicios.

La sociedad debe de proponer que se reduzcan de manera efectiva los senadores, los diputados federales y estatales, así como los regidores.
Es recomendable también, que las elecciones de estos señores que se dicen políticos, se realicen cada seis años, en el mismo día, mes y año.

Con ello, además del ahorro económico, se eliminarían también las molestias que causan la basura electoral y la estéril distracción. Así, los mexicanos tendríamos suficiente tiempo para trabajar y meditar sobre el tipo de nación que deseamos para nuestros hijos.

“Es imprescindible volver a la cultura de la legalidad; detener el debilitamiento de la ética pública; tornar a la probidad y a la integridad como formas de comportamiento, para aspirar a reducir la corrupción como rueda motriz de nuestra convivencia”


Lic. Enrique Peña Nieto



Estrategia Política Nacional”


MEXICO PATRIA NUEVA A.C.

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