18 jul. 2011

sobre las coalisiones de los partidos

El estudio de los partidos políticos es casi tan viejo como la ciencia política. Para nosotros un partido político representa hoy un elemento natural en todo el sistema político. Es omnipresente: tanto en los países en vías de desarrollo como en los países industriales.

Un partido político se define como una unión de varias personas contra otras que tienen un interés, una opinión contraria.

En la actualidad, tanto la teoría como la práctica de la política se refieren a los fenómenos sociales específicos que se producen en la lucha por el poder publico, aun cuando debe distinguirse entre la política auténtica, como una de las más nobles actividades a que puede aspirar el hombre, y su falsificación de la misma, que es la mentira política.

La distinción de ambas es la finalidad de la lucha por el poder, que no debe quedar solamente en la conquista del mismo sino que ha de emplearse como medio y fin para tratar de perfeccionar las formas del Estado, hacer obras con él y lograr la consecución del bienestar público.

La lucha por el poder mismo como afán de dominio o lucro de poder, de ninguna manera puede recibir el nombre de actividad política. El poder es para servir estrictamente a la sociedad, no para servirse de él.

El partido político es una estructura organizacional que está relativamente ligado al desarrollo político, social y económico de la comunidad.

Y ningún partido puede existir sino cuenta con un programa de contenido ideológico.

A propósito de las competencias políticas por alcanzar el poder, hemos contemplado en los últimos tiempos que las uniones entre partidos están fuera de toda congruencia.

Los mercaderes de la política se imaginan que con la unión de dos o tres partidos importantes, de estructura ideológica diferente pueden llegar a gobernar con éxito, y lo único que se logra es la creación de gobernantes sátrapas, como en los tiempos de la antigua Persia.

Eran estos, gobernantes criminales y corruptos, que no le rendían cuentas a nadie, como seguramente sucederá con quienes han ganado en coalición las ultimas elecciones “democráticas”

Una Democracia que en nuestro país empieza a ser olfateada con un gesto de instintiva desaprobación: una competencia de demagogias, un mercado de irresponsabilidades, una disputa de votos envuelta en trampas.

Por lo anterior, debería ser motivo de preocupación que las instituciones como el Instituto Federal Electoral (IFE) y el Instituto Estatal Electoral (IEE), así como los señores que se dicen diputados y senadores, que cobran mucho y trabajan poco, pongan en orden a tan ridícula situación.

Nadie que tenga un poco de inteligencia puede concebir que por el afán de adquirir el poder, como sea, puedan unirse en coalición el Partido de la Revolución Democrática y el Partido Acción Nacional.


El primero, un partido surgido de facciones de izquierda como: el Partido Comunista Mexicano (PCM), el Partido Popular Socialista (PPS), el Partido Socialista de Trabajadores (PST), el Partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (FCRN), y otros partidos de la izquierda recalcitrante mexicana.




El segundo, que nace justamente con la asociación católica de jóvenes mexicanos y el Yunque sinarquista conservador, enemigo histórico de los principios ideológicos de la Revolución Mexicana,

Este partido conservador, antagónico por naturaleza del PRD, consigna que la Subsidiaridad es un principio económico que sostiene que el Estado solo puede ocupar los espacios económicos que la Empresa Capitalista no pueda llenar.

Es pues, imprescindible proponer una corrección a las leyes electorales vigentes, a fin de que se eliminen este tipo de arreglos o contubernios entre partidos que solo desean ejercer el poder, por el poder mismo, y cuya actividad denigra y desmoraliza a la población.





Atentamente

“Estrategia Política Nacional”

MEXICO
PATRIA
NUEVA A.C.

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