19 jun. 2011

CUESTIONES FUNDAMENTALES DE LA EDUCACION
Para hacer comentarios sobre educación moderna, es obligado reconocer la aportación que realizó Don José Ortega y Gasset; el más grande filósofo y sociólogo de nuestra lengua castellana.
Nace este hombre extraordinario, de estatura universal en 1883 en la ciudad de Madrid. Estudió el bachillerato con los jesuitas de Miraflores del Palo en Málaga. Se graduó de licenciado en filosofía y letras en la universidad de Madrid, doctorándose en 1904. A los veintisiete años ganó la cátedra de metafísica de la universidad central. De 1936 a 1945 anduvo por Francia, Holanda, Argentina y Portugal.
En 1948 dio vida en Madrid a un “Instituto de Humanidades”. Ortega es el fundador de la filosofía española contemporánea,
Sus libros y sus publicaciones han marcado un hondo surco en todo el orbe intelectual de habla española.
Se debe ello, no solo a la riqueza y profundidad de su pensamiento, a la originalidad de las ideas que posee, sino también a su admirable claridad expositiva, y a la belleza y precisión de su estilo.
El meditador del Escorial creó un preciso instrumento filosófico que permite pensar a la altura de nuestros tiempos.
De su afirmación “Yo soy yo y mi circunstancia, si no la salvo a ella, no me salvo yo”, es decir, el hombre está en la historia, la vida es la realidad radical, el hombre está forzado a su libertad, arranca un sistema filosófico que culmina en la teoría de la Razón Vital.
De sus conceptos filosóficos se han nutrido importantes e ilustres mexicanos como son: Don Jesús Reyes Heroles y Don Manuel Gómez Morin; ideólogos fundamentales de los partidos Revolucionario Institucional, y de Acción Nacional, respectivamente.
Su influjo también, ha sido definitivo en la formación filosófica de: Samuel Ramos, José Vasconcelos, Xavier Villaurrutia, Octavio Paz, Leopoldo Zea, Rafael Hernández preciado, Edmundo O, Gorman, Enrique Krauze, Luis Recaséns, Francisco Larroyo, por mencionar algunos.
Entre sus muchas y variadas publicaciones que tienen que ver con el asunto de educación, he de referirme a “La misión de la universidad” que desde su edición ha corrido con una gran fortuna por ser motivo de polémica y dialogo.
Escribe que si la universidad no toma para si la tarea de dirigir espiritualmente a la sociedad, será culpable de soportar el peso muerto de una sociedad sin rumbo, en un estado caótico y contemplará a la sociedad envilecida destruyendo los productos más caros al espíritu humano.
La Universidad debe formar a los dirigentes del país y los universitarios deben dejar traslucir su formación universitaria, no por alarde de una ilustración pedante, sino por su comportamiento ante problemas vitales y su sano espíritu de comprensión y de sacrificio.
Por medio de la educación los grupos humanos transmiten a las nuevas generaciones su cultura, valores, convicciones, experiencias y estilos de vida; así como los ideales de libertad, de independencia y de justicia social.
Ahora bien, el hombre es por esencia histórico, porque para realizar su propia existencia y crear su obra ha de menester de conocimientos adquiridos previamente por otros hombres, así como experiencias vividas por otras generaciones.
El inicio de nuestra existencia se estructura con el patrimonio social, cultural y político que recibimos de los hombres que nos han antecedido, llega a consolidarse y nuestro camino vital se enriquece paulatinamente con nuestras propias vivencias y la comprensión de las circunstancias que nos rodean.
Por eso hemos comentado siempre, que el proceso educativo por su propia condicionante del desarrollo social y cultural, representa una función propia del Estado.
Para éste, el proceso educativo debe ocupar el mas alto rango de los quehaceres colectivos. Solo el Estado puede realizar con eficacia la función educativa y conservar las esencias vitales de la nación.
La educación no puede ni debe estar sujeta a la espontaneidad, ni a dogmatismos particulares, porque ésta, es una actividad pública y social regulada por el artículo tercero de nuestra carta magna.
¿Como podremos creer en nosotros mismos, si comenzamos negando nuestras raíces y vivimos en el servilismo de imaginar que todo lo que es cultura ha de tener etiqueta de importación reciente, como si nada valiese el esfuerzo de los siglos que han acumulado en este suelo, en diversas épocas, torrentes de civilización que enseguida desaparecen, justamente porque no sabemos ligar el ayer con el presente y ni siquiera los esfuerzos todos de una sola época?
Prof. José Vasconcelos C.

“Por un país con Seguridad Jurídica”
México Patria Nueva A.C.

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