15 sept. 2010

SOBRE LAS IDEOLOGIAS POLITICAS


Decía en 1823 el sabio y exuberante Fray Servando Teresa de Mier, hombre de gran relieve en tiempos de la independencia: “El pueblo siempre ha sido victima de la seducción de los demagogos turbulentos; y así su voluntad numérica es un farol muy obscuro, una brújula muy incierta. Lo que ciertamente quiere el pueblo es su bienestar, en esto no cabe equivocación; pero esta seria muy grande y perniciosa si se quisiera, para establecer este bienestar, seguir por norma la voluntad de hombres groseros e ignorantes, incapaces de entrar en las discusiones de la política, de la economía y del derecho publico”.

87 años después, un norteño coahuilense, el Lic. Francisco I. Madero, había escrito un libro temerariamente llamado: La sucesión presidencial 1910.
Era un libro dedicado a todos los mexicanos patriotas, a los buenos mexicanos. Lo principal de este libro era su entusiasmo patriótico, su amor a México, su optimismo fervoroso.
Hemos juzgado-decía-al general Díaz tal como se ha presentado, pero también hemos juzgado con dureza al pueblo mexicano que se ha dejado arrastrar cínicamente por la corriente avasalladora del servilismo.
En lo sucesivo, y atentos al despertar de la nación que creemos percibir, juzgaremos al pueblo mexicano y al general Díaz, como creemos que pueden comportarse en la lucha. El pueblo, fuerte; el general, magnánimo.
De cualquier manera que sea, el pueblo que hasta ahora se ha mostrado indiferente por la cosa publica, asumirá en lo sucesivo el papel que le corresponde, y principalmente por hacer balance de la administración del general Díaz, aprovechando todo el bien que este le haya hecho, y sin recriminaciones inútiles, se dedicará a remediar los males que le haya causado.
Lo esencial es saber realmente si estamos aptos para la democracia, y seguro que lo estamos a pesar de los temores.

“Es pueril temer en nombre de la libertad, la luz de la discusión. Mientras las armas del pensamiento sean usadas libremente por todos los mexicanos, no debemos temerlas. Que unos profesen una fe, otros otras; que unos crean en la eficacia de unos principios, y otros los juzguen perniciosos; poco importa; por el contrario: que vengan las luchas de las ideas, que siempre serán redentoras, pues del choque de estas, siempre ha brotado la luz, y la libertad no las teme, las desea”.


El partido Revolucionario Institucional; depositario de los principios históricos de la revolución mexicana, ha sido siempre una institución política de grandes proyectos colectivos.
Cuenta, con patrimonio ideológico, con tesis, principios y programas políticos para enfrentar los grandes retos que nuestro Estado y el país demandan.
Este instituto no es una formula política permanente y automática, requiere un mantenimiento constante para conservar su flexibilidad y una renovación frecuente para preservar su sensibilidad. Es en suma el partido que refleja la fuerza y la debilidad, las virtudes y los defectos de todos los mexicanos.
El partido de la revolución institucionalizada proclama en sus principios de democracia y justicia social, que la moralidad de los habitantes y de los funcionarios del país es condición indispensable para el buen funcionamiento de toda organización política y del acierto de cualquier administración publica.
Estima que la nacionalidad se fortalecerá avivando en todos los mexicanos el amor a la patria mediante la participación activa de todos ellos en la resolución de los problemas nacionales.

El partido Revolucionario Institucional, no es, ni será nunca, un partido pepenador de inconformidades, como aquellos que provienen de grupos ultraderechistas conservadores o de la caótica historia de la izquierda mexicana.

El primero es un partido históricamente muerto, fue fusilado en el cerro de las campanas en Querétaro, y el segundo tiene su estructura reflejada en docenas de partidos de facciones marxistas con una historia plagada de riñas dogmáticas por minucias ideológicas, elitismo intelectual, incluso corrupción y traición.
Al partido llamado de la Revolución Democrática lo pulverizan los intereses personales de sus caudillos y su manera ignorante y vulgar de gobernar.

La gente lo comenta en todos los rincones del estado, ya no es posible seguir soportando a la fauna gobernante del PRD, quienes impunemente, han saqueado a nuestra patria chica.

Es pues, urgente eliminarlos como un cáncer maligno de la gobernación.
Para lograrlo, la sociedad necesita electores ciudadanos que voten con la mente serena y clara reflexión, electores que sepan lo que van a hacer al emitir el sacramento de su voto, y no gentes que con palabras confusas y turbias, se dejen embriagar.

La política no puede ni debe hacerse con borrachos, todo lo contrario, la política necesita apelar al fondo claro, luminoso, de la conciencia de cada uno de los Sudcalifornianos.

“Cuando un pueblo se ha vuelto incapaz de gobernarse a si mismo y está en condiciones para someterse a un amo, poco importa de donde proceda éste”




Atentamente

Estrategia Política Nacional

MEXICO PATRIA NUEVA

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