7 feb 2012

PROYECTO POLITICO

Es completamente anacrónico desear que un pueblo viva colectivamente sin un proyecto de empresa histórica.
Una política que no contiene un proyecto de grandes realizaciones históricas queda reducida a la cuestión formal de gobernar, a la cuestión de ejercer el poder publico, no se trata de hacer obras trascendentes con él, simplemente de complacerse en ejercerlo.
El hombre inferior no siente esta inexorable atracción hacia lo objetivo, sino que piensa solo en su persona.
Una política sin tarea de creación histórica elimina a todo el que no sea puramente un ambicioso.
La ambición por excelencia es la del poder, pero lo importante es que la política atraiga también a gentes que no son ambiciosas o que no lo son exclusivamente.
La fecundidad de la política es la cantidad de hombres creativos, innovadores e inteligentes que sepa enrolar en su servicio.
El alejamiento y el repudio de la política en que viven muchos mexicanos no tienen otro origen que la inmoralidad y la simulación de quienes ejercen tan digna vocación.
Son políticos que se liberan con mucha frecuencia de las ataduras morales incomodas, porque la actividad política no es otra cosa que un servicio moral.
Por eso decía Aristóteles que el hombre es un animal político, destinado por naturaleza a vivir en sociedad, hacer el bien, dignificar su convivencia y ser feliz.

En esta filosofía aristotélica, se resume el objetivo supremo de la democracia; un estilo de gobierno en donde el pueblo otorga a las minorías eminentes y talentosas su voluntad mayoritaria, y con ello, el derecho a mandar.
Democracia ésta, que puede degenerar en una híper democracia o democracia exagerada, en donde el pueblo actúa directamente sin ley, imponiendo por medio de presiones sus gustos y desenfrenos, o en una forma mezquina de gobernar, y de ínfima espiritualidad, que el sabio griego definió como Demagogia o simulación de la virtud.

El demagogo es el primer enemigo de la democracia. Aprovecha el reinado popular para imponer sus engaños.
El demagogo desprecia al pueblo adulándolo, colmándolo de elogios y de regalos baratos, lo mata como pueblo y lo convierte en masa.


Cuando ocurre un gobierno de esta naturaleza, se reduce en el pueblo la calidad moral. Y un pueblo desmoralizado es simplemente un pueblo que no esta en posesión de si mismo, que esta fuera de su radical autenticidad y por ello no vive su vida y por ello no crea, ni fecunda ni expande su destino.
La sociedad parece caer en una trayectoria peligrosa de decadencia, época en que la minoría directora de un pueblo, transitoriamente ha perdido sus cualidades de excelencia.
Contra esa minoría a veces ineficaz y corrompida se rebelan las masas, pero confundiendo las cosas, en vez de sustituirla por otra más virtuosa, coloca a hombres ruines para que contaminen el aire con su ruindad.
Se llega a creer que es posible la existencia social sin minoría excelente, como eso es imposible, las masas de los distintos grupos sociales ensayan vanas panaceas de buen gobierno que en su simplicidad mental imaginan poseer.
Al fin el fracaso de si mismas experimentado al actuar, alumbra en sus cabezas como un descubrimiento, la sospecha de que las cosas son más complicadas de lo que ellas suponían.
El dolor y el fracaso crean en la sociedad una nueva actitud de sincera humildad que las hace volver la espalda a todas aquellas ilusiones, cesando el rencor contra la minoría eminente, reconociendo la necesidad de su intervención especifica en la convivencia social.

Por desgracia los mexicanos hemos tenido en los últimos años una generación de vividores de la política en cuyas manos dio el corazón de México menos pulsaciones por minuto.
Época sorda, sin ojos ni nervio, sin curiosidades humanas, sin respeto hacia lo egregio, ni asco hacia lo abyecto.
Hemos vivido bajo la ficción de una organización nacional, sin atacar seriamente los problemas que nos afligen, sin asegurar a las instituciones del gobierno cierto mínimo de prestigio, dejándolas corromperse en manos de hombres sin elegancia ética y desahuciados del respeto público.
No han tenido habilidad para gobernar, casi han aniquilado el prestigio de las instituciones y sobre todo han desmoralizado a nuestro pueblo.
De ahí la urgente necesidad de apelar a la conciencia ciudadana, a las gentes de mente sana y clara reflexión a fin de que en la próxima elección puedan emitir de manera inteligente el sufragio de su voto por el partido constructor de nuestro país.
Los políticos que tengan la honrosa oportunidad de tener la gobernación en sus manos, tienen que tener la convicción de que la batalla por un país en forma, tiene que darse íntegramente, en todas las zonas, en lo grande y en lo ínfimo. Desde luego que la tarea no es fácil, y por ello, no debemos crear optimismos ridículos.
La tarea de restaurar a nuestro país de verdad y en serio es muy difícil; y seriedad como el vocablo lo indica, es sencillamente la virtud de poner las cosas en serie, en orden, dando a cada problema su rango y dignidad.

Se deberá organizar la vida nacional para que llegue a su máxima potencia.
Es preciso convocar a los ciudadanos a crear riqueza y a compartirla para que pueda seguir creándose.
Hay que embellecer, hacer agradables, limpias y gratificantes a nuestras comunidades urbanas y rurales.
El uso responsable del suelo y la planeación adecuada prestigian a los buenos gobiernos.
Las oportunidades de empleo son prioritarias para dar cabida a miles de jóvenes que egresan cada año de las universidades y tecnológicos.
Hay que manejar con eficacia y honestidad el escaso recurso hidráulico de del norte y centro de México, y el abundante recurso del sureste de nuestro país.
Hay que detener el avance de las empresas transnacionales norteamericanas y españolas en el manejo de nuestros hidrocarburos, energía eléctrica, turismo, desalación de agua, así como del sistema bancario.
Debemos rescatar a la educación tecnológica, que contempla un grave retroceso. Hay que convocar al IPN y a la UNAM para que se hagan cargo de tan importante reconstrucción tecnológica nacional.

Son también imprescindibles las buenas costumbres y la educación en nuestros cuerpos de seguridad.
Sin seguridad jurídica (respeto a las leyes) aparece la impunidad y con ella, el peor de nuestros males: la corrupción
Se tiene que convocar para la función publica, a hombres creativos de calidad superior, honorables, modernos, de acción y de ideas, capaces de reformar o inventar instituciones, empresas, maneras, formulas.
Si hacemos esto, todo se nos dará por añadidura: más organización, más responsabilidad, más trabajo, mejor salario, y buen humor.

Lic. Enrique Peña Nieto, entendemos plenamente que toda comunidad es un vasto sistema de incorporación o convivencia.
Los grupos que integran un país viven juntos para algo: son una comunidad de propósitos, de anhelos, de grandes utilidades, no conviven para estar juntos, sino para hacer algo juntos.
Porque no es el ayer, el pretérito, el haber tradicional lo decisivo para que un pueblo exista. Las sociedades se forman y viven de tener un programa para mañana.
Nos preocupa e interesa el desarrollo pertinente y el bienestar de todos los que vivimos en esta tierra de promisión. Lugar de privilegio en donde se estima el presente, en donde las ideas, las metas, los propósitos tienen buen sabor.
Hay cosecha de apetitos y existe en muchos mexicanos por completo, esa incitadora anticipación de un porvenir deseable.

Necesitamos con urgencia un buen gobierno, en donde la sociedad le otorgue al gobernante todas las facilidades para que haga el bien, y lo someta a todas las ataduras para que no haga el mal. Un gobierno en donde los señores mandantes sean grandes sin insolencias y sin tener vasallos, y en el que el pueblo participe sin confusión.

Una sociedad que deberá exigirles a quienes pretendan gobernarla una mayor responsabilidad y honestidad como condición para entregarles su voluntad mayoritaria. Una sociedad cuya grandeza, oculta en ocasiones, seguramente será descubierta por su inteligencia y la conducirá por la ruta ascensional del bienestar y del progreso.
El pueblo que posee un conocimiento ancestral está seguro que usted no se detendrá, ni escatimará la pólvora para derrumbar las fortalezas de la indignidad ante los ojos de la gente honrada.
El futuro nos muestra horizontes sin límites. Por ello, es necesario que nuestra gran nación se sienta escoltada por gentes sanas, que porten las banderas del honor y de la dignidad.
No existe duda, lo que se ve latente, el primero de julio próximo se hará patente.
Usted va a ingresar en la historia, va a poner la mano en ella y va a crear destino con un gobierno ejemplar.



¡Son precisos nuevos jefes para que avancen los pueblos!


“Estrategia Política Nacional”

MEXICO PATRIA NUEVA A.C.

11 ene 2012

EL AGUA PATRIMONIO ESTRATEGICO

Este precioso liquido generador de vida y de progreso, nos invita a la reflexión para analizar, su cantidad, su calidad, el buen uso que se le debe dar y su disposición final. Las primitivas formas de vida empezaron a desarrollarse en el agua hace millones de años, y hoy todavía es el elemento mas importante de los seres vivos.

Los océanos, los mares, los ríos y los lagos que conforman las dos terceras partes de la tierra son el soporte de la vida vegetal y animal que el hombre utiliza para su supervivencia, lo cierto es que a pesar de las grandes reservas de este vital liquido el mundo tiene sed, los desiertos avanzan inexorablemente y las ciudades afrontan serios problemas de suministro de este liquido esencial. Se entiende pues, que el problema regional, nacional y mundial es complejo, ya que inciden en el factores externos difícilmente controlables, la autentica explosión demográfica y el crecimiento desordenado de las poblaciones hacen que la demanda supere a la oferta constituyendo lo anterior uno de los orígenes de la sed.

El problema de Baja California Sur es enorme y el reto que implica resolverlo exige un análisis cuidadoso, así como de planteamientos creativos y firmes que permitan a la sociedad y al gobierno, un cambio no solo de actitud sino de conducta frente a la utilización y el manejo de los escasos recursos hidráulicos de nuestra entidad.
En 1975 el gobierno federal dispone que todos los sistemas de Agua Potable sean operados y construidos por los gobiernos estatales. En 1983 el ejecutivo del país realiza adiciones y reformas al artículo 115 constitucional, logrando con ello que la operación, construcción y mantenimiento de los sistemas de Agua Potable y alcantarillado sea responsabilidad de los municipios.

A casi 29 años de decretada la municipalización de los sistemas de Agua Potable y Alcantarillado podemos decir que el paso esta dado, sin embargo, no esta asegurado ni ha sido implementado con acciones necesarias e importantes de los gobiernos federal, estatal y municipal que acompañen y definan el tan comentado proceso irreversible a través de nuevas estrategias de financiamiento, de programas integrales de capacitación y adiestramiento y un desarrollo institucional que coadyuven en primera instancia a mantener la calidad, continuidad y cobertura de los servicios y en segunda propicien las bases de crecimiento y desarrollo de empresas de servicio publico autofinanciables.

Debemos ser realistas, la aplicación simplista del articulo 115 constitucional y la municipalización de los sistemas de Agua Potable no han cumplido con las expectativas esperadas, toda vez, que casi el 80% de los mas de 20 mil organismos operadores que existen en el país, entre ellos, los de nuestro Estado, tienen serias deficiencias técnicas y administrativas.

 Los organismos operadores no cuentan con una estructura organizacional adecuada.
 Los directores o gerentes y el personal de apoyo de ingeniería no tienen la capacidad técnica suficiente, ni la mística, ni el apoyo económico necesarios para realizar los grandes esfuerzos que requiere la dinámica del Agua Potable.
 No cuentan con equipo adecuado, ni personal calificado para efectuar el mantenimiento preventivo y correctivo de los sistemas.
 No cuentan con un catastro confiable de instalaciones de Agua Potable y Alcantarillado.
 No cuentan con especialistas en el área de proyectos y la supervisión de las obras que se construyen es inadecuada o nula.
 No existe control alguno sobre construcciones en materia de Agua Potable y Alcantarillado que realizan dependencias como: Infonavit, Invi, Fovisste, Fonatur, Empresas privadas, desarrolladores, etc.
 No se cuenta con oficinas gratificantes, adecuadas y funcionales, ni con la maquinaria y equipo vehicular suficiente para realizar trabajos requeridos de supervisión, mantenimiento y rehabilitación de obras.
 El recurso humano administrativo y técnico que labora en los organismos operadores está excedido conforme a las normas que presenta la OPS (Organización Panamericana de la Salud).
 Con relación a lo anterior expresado, aquí en La Paz se deben considerar seis empleados por cada mil tomas domiciliarias, es decir, el organismo operador debe tener en su nómina de 300 a 400 empleados (tiene más de 600).
 No existe coordinación adecuada entre las dependencias que intervienen en el manejo del Agua, pues todo se les va en discutir y en medio planear.
 Algunas empresas que se contratan para la construcción de obras de ingeniería sanitaria, no poseen los conocimientos técnicos y la experiencia para este tipo de obras.
 La recaudación que resulta de la administración del Agua potable, debe ser siempre utilizada para el mejoramiento integral del sistema, jamás para otros usos.

Sería interminable, comentar las serias deficiencias que se tienen en los organismos operadores y que vemos muy difíciles de superar debido a que no existe continuismo y formación hidráulica en quienes tienen la responsabilidad de dirigir este servicio, ya que cada trienio se realizan movimientos de personal de manera improvisada causando con ello serios retrocesos en la administración de las instituciones en mención.


También conviene expresar que no es posible hacer autosuficiente de la noche a la mañana a un organismo operador de Agua Potable. Para lograrlo se requiere en primer lugar de decisión política de las autoridades para hacerlo, y en seguida la implantación adecuada y oportuna de una serie de elementos técnicos y administrativos que serán más efectivos en la medida en que sea personal con experiencia y conocimientos el que los implante.

Por lo antes expuesto, es importante proponer la creación de una verdadera Institución de Agua Potable, Alcantarillado Sanitario y Desalación, con rango de SECRETARÍA ESTATAL, integrada por profesionales de la Ingeniería Sanitaria, con experiencia, conocimientos necesarios y comprobada calidad moral, para realizar la Planeación, Construcción, Operación, Mantenimiento y preservación del Agua Potable y el saneamiento de las Aguas Negras en el Estado.

De no hacerlo así, los problemas que tenemos ahora no serán nada comparados con los que tendremos en el futuro, cuyo reto ya nos alcanzó.


“Los grandes problemas que confrontamos en la actualidad en materia de Agua, tienen sus causas y limitaciones físicas en circunstancias socio – económicas, pero también en los aciertos y desaciertos que como gobierno y sociedad hemos cometido al planear el aprovechamiento de nuestros recursos hidráulicos, permitir su desperdicio o incurrir en su degradación.
Estamos conscientes que parte del problema se origina en las interferencias burocráticas, en el vacío de autoridad, en el desorden y en la poca eficacia que ha existido en el manejo de este vital líquido.
Hay que reconocer que el reto del Agua es hoy en día tan preocupante que de no enfrentarlo con visión e inteligencia, se podría provocar una catástrofe nacional”




“Estrategia política Nacional”

MEXICO PATRIA NUEVA A.C.

5 ene 2012

LA SOBERANIA Y AUTODETERMINACION DE LOS PUEBLOS

El derecho de libre determinación de los pueblos o derecho de autodeterminación es el derecho de un pueblo a decidir sus propias formas de gobierno, lograr su desarrollo económico, social y cultural y organizarse libremente, sin injerencias externas y de acuerdo con los principios de soberanía.

Bajo este criterio jurídico, que retoma en esencia el pensamiento de Benito Juárez, nuestro país reafirma su convicción de igualdad y respeto entre los países, pues el gobierno de México no otorga reconocimiento sobre la legitimidad de otros gobiernos, ya que dicho acto constituiría una intromisión en la vida interna de cada nación.
Genaro Estrada Félix, sinaloense de nacimiento, periodista, educador, político, diplomático y patriota ejemplar, como Secretario de Relaciones Exteriores en el año de 1930, creó la política de no intervención en los asuntos de otros países, la cual es aún sustento de la política internacional de México.

Los principios básicos de esta doctrina política que lleva su nombre señalan:

La no intervención: La nación mexicana reconoce y se pronuncia por el respeto al derecho de soberanía que tiene cada país, por lo que ninguna nación extranjera podrá intervenir en los asuntos internos de otros Estados ni ejercer presiones, de tipo cultural o ideológico.

El derecho a la autodeterminación: El gobierno mexicano manifiesta el respeto a la decisión de cada pueblo de darse la forma de gobierno que mejor se ajuste a sus aspiraciones y metas, así como la libertad de determinar su sistema económico y su estilo de vida.

El derecho de asilo: Nuestro país reconoce, acepta y concede el derecho de asilo, el cual se otorga a los extranjeros perseguidos o acusados por delitos políticos, sin distinción de ninguna especie.

Condenación de las guerras de agresión: El pueblo de México en general, rechaza y condena todas las guerras que tienen como fin agredir y dominar a cualquier país en beneficio de otro.

Hoy en día, la autodeterminación y la soberanía nacional de algunos pueblos como el nuestro se ve en peligro por la injerencia de algunas potencias extranjeras, que con el pretexto de cuidar sus intereses, se entrometen en sus asuntos internos, en ocasiones mediante la violencia.

Nuestro país sostiene que la justicia en el orden internacional debe ser el sustento de la paz verdadera y perdurable. Trabajar por esta causa entraña simultáneamente alejar el peligro de la guerra y procurar un orden internacional más justo

En México esta autodeterminación tiene sus bases en las garantías individuales que se encuentran en la Constitución Política.
Dicha autodeterminación conlleva a la solidaridad internacional, pues el hecho de respetar la voluntad de cada nación en sus asuntos internos, favorece la convivencia armónica entre los Estados; solidaridad que se demuestra en la actitud de participación y apoyo en los momentos difíciles.

Considerando lo anterior, y con estricto apego a nuestra carta magna constitucional, el Lic. Enrique Peña Nieto ha comentado con certidumbre con respecto al lavado de dinero de la DEA en nuestro país, que el gobierno mexicano de manera enérgica debe demandar explicaciones al gobierno norteamericano para seguir construyendo y trabajando una relación en una mayor cooperación de manera constructiva, que parta de la confianza y el respeto entre ambos gobiernos y que no se vulnere nuestra soberanía.
El gobierno de México, ha expresado, defenderá siempre de manera categórica y firme la no intervención de otras naciones en asuntos que solo competen a los mexicanos.


“La solución de nuestro porvenir está en la libertad económica y política de México; primero la económica porque si el extranjero lograra dominar con su capital nuestros intereses financieros, nuestras industrias, nuestras riquezas naturales, como lo desea ávidamente, entonces nuestra libertad política seria un mito y nuestra independencia exterior se presentaría en quiebra ante el acreedor omnipotente”

Lic. Isidro Fabela Alfaro (1956)



“Estrategia Política Nacional”

MEXICO PATRIA NUEVA A.C.

29 dic 2011

Izquierda Suicida

En la historia contemporánea, la izquierda en el mundo ha trabajado movida siempre por las mejores causas éticas, políticas y sociales
En el caso de México podríamos pensar que los pioneros y los protagonistas de nuestras diversas revoluciones han conformado esa ancha avenida que podría considerarse como una corriente histórica de izquierda.

Hablo de un caudal, de un conjunto de numerosas corrientes. No me refiero, en exclusiva, a una sola expresión política.
Todas coinciden en ciertos puntos y se separan en otros. Eso resulta de sus composiciones sociales diversas, pero podría sostenerse que las mueve una sincera convicción definida por el común rechazo hacia la injusticia social, la concentración de la renta, la corrupción, la injerencia del clero en la vida política del país…

Y están a favor del perfeccionamiento y de la profundización del proceso democrático y de un régimen fiscal equitativo, redistribuidor del ingreso. Quieren una educación democrática, liberadora. Un reparto menos desigual de la riqueza. Luchan, también, al lado de las minorías oprimidas y de los excluidos y discriminados. La izquierda, ante todo, es una bandera moral.

Muchos temas unen a las izquierdas y otros las separan, pero nadie tiene el monopolio ni de las ideas ni del liderazgo de las heterogéneas izquierdas mexicanas. Con diferencias de matiz y, en no pocas ocasiones, ellas han heredado el también abundante equipaje de los motivos sociales que mueven y transforman al país.
En el México de hoy –una democracia deficiente, incompleta, frágil, pero, después de todo, una democracia—, el PAN ocupa un lugar minoritario en el arco político nacional.

Sumadas, las fuerzas sociales y electorales de todas las corrientes de izquierda y de centro izquierda socialdemócrata son mucho más numerosas e influyentes que las integradas a la derecha.

Hoy me refiero a una parte de las izquierdas, a esos grupos cada día más alejados del triunfo electoral. Hablo de unas formaciones desacreditadas que no constituyen, ni por asomo, un conjunto de izquierdas fidedignas animadas, en verdad, por el anhelo democrático y el ímpetu justiciero. Aludo a ese revoltijo de pandillas movidas sólo por su insaciable codicia pecuniaria.

Hay excepciones entre ellas, individualidades respetables, claro que las hay y por supuesto, pero son muy pocas y casi no cuentan en el caos de esa licuadora desbordada de ambiciones cínicas y procaces. Tal es el problema mayúsculo de esa porción de las izquierdas. Su conducta, su lenguaje --si así pudiera llamársele--, sus algaradas, no se corresponden con la seriedad exigible a un verdadero partido de izquierda.

Los impresentables comportamientos de esa izquierda simulada –pugnaz, divisionista, corrupta--, conceden a la debilitada derecha, al PAN, una inmerecida respiración artificial. Se trata de una seudoizquierda enseñoreada hoy del PRD. Es cualquier cosa menos una izquierda.

Esa falsificada izquierda es alérgica a la unidad y a la disciplina, ingredientes esenciales del buen hacer político y de la victoria electoral.

¿Quién la financia? ¿De dónde saca dinero para pagar sus costosísimas marchas y plantones, bloqueos viales y carreteros así como sus continuas rondas por todo el país? No se necesita investigarlo. Es obvio que esas actividades reconocen, cuando menos, dos fuentes: es la primera, sin duda, la de las arcas públicas, la de los recursos sacados de modo irregular del erario capitalino y destinado en cantidades millonarias a esas llamadas movilizaciones.

Otra de sus fuentes es la desvergonzada corrupción reinante en las delegaciones encabezadas por ciertos personajes nacidos en el albañal y afiliados a esa izquierda postiza, esquilmadora de vecinos y comerciantes, empresarios y ciudadanos.

Decirse de izquierda no significa que se pertenezca a ella. Los integrantes de esos grupúsculos así se declaran, pero sus palabras y sus obras carecen de relación alguna con las ideas, la filosofía y la praxis de quienes en verdad lo son. Nadie les pediría hoy, por supuesto, fidelidad extrema a los principios cardinales del leninismo ni a los rigores filosóficos de la moral marxista, pero es evidente que ésta autodenominada izquierda no tiene la menor idea acerca de la naturaleza propia de una genuina izquierda en esta hora de México.

Esas izquierdas apócrifas se encuentran ahora en sus horas más bajas y difíciles. La verdadera izquierda mexicana, imprescindible como es para nuestro proceso democrático, está urgida de una profunda renovación.
Le falta dimensión ideológica y sustento ético. Si no tiene proyecto, mucho menos programa. Tampoco dispone de estrategia. No ha podido o no ha sabido convocar a las mayorías con el propósito de conseguir objetivos sociales de mediano y largo alcance. No tiene referentes éticos y, como diría Jurgen Habermas, “carece de energías utópicas”.

La verdadera izquierda debe resurgir. El país la necesita. El proceso democrático lo exige. Sin embargo, no va a resucitar en el corto plazo. La izquierda de utilería no puede ser embrión de una nueva izquierda mexicana.

Dirimir la candidatura presidencial de la supuesta izquierda según el resultado de una encuesta o de un conjunto de ellas --provisionales y circunstanciales como son, manipuladas como pueden ser--, constituye una apuesta temeraria, un salto mortal en el vacío, un volado sobre la barra de una cantina, con todas las previsibles consecuencias políticas que tiene decidir algo tan trascendente, para el país y para la propia izquierda, bajo la incierta atmósfera, aleatoria e imprecisa, presumiblemente mentirosa, de unas mediciones demoscópicas provisionales por su definición y su naturaleza. A ver si no nos salen con el increíble cuento de un supuesto empate técnico.

En la tarea política las encuestas ayudan, hacen luz, contribuyen a tomar decisiones. Son algo importante y atendible. Pero otra cosa muy distinta es arraigarse a tomar decisiones de tan hondo calado sólo con base en los resultados de los sondeos de opinión.

Durante el complejo proceso configurador de la decisión política fluye y confluye una cantidad grande de factores. Entre ellos pueden y deben considerarse los resultados de las encuestas, pero constituye error superlativo confiarse, sólo, a los números arrojados por ellas.

Existe en México una mayoría sociológica integrada por ciudadanos proclives a la izquierda y al centro izquierda. No están adheridos a ningún partido. Por algo será. Esos millones de ciudadanos decidirán las próximas elecciones. Y serán implacables con los gesticuladores de pega y de paga, con los sedicentes progresistas de pantomima que, en nombre de no sé qué idea de la izquierda, han desfigurado y desfiguran a la izquierda efectiva. Lo pagarán muy caro el año próximo en las memoriosas y reivindicadoras urnas de julio.

Entre una izquierda suicida y una derecha menguante, el PRI está obligado a aprovechar tan irrepetible oportunidad y disponerse a rescatar el poder de la República con trabajo político, a un mismo tiempo responsable y audaz
Y actuar de manera disciplinada, unitaria y mediante un programa democrático y realista, concebido para acelerar el cambio social en México al amparo de la legalidad y dentro de los cada vez más difíciles y competidos ámbitos de la mundialización de la economía, del comercio, de las finanzas. El PRI tiene experiencia. Sabe hacerlo. Puede y debe hacerlo.


Lic. Rodolfo Echeverría Ruiz




El instituto político constructor de nuestro país, no es, ni será nunca un partido pepenador de inconformidades, como aquellos que provienen de grupos ultraderechistas conservadores o de la caótica historia de la izquierda mexicana.

El primero es un partido históricamente muerto, fue fusilado en el cerro de las campanas y el segundo tiene su estructura reflejada en docenas de partidos de facciones supuestamente marxistas con una historia plagada de riñas dogmáticas por minucias ideológicas, elitismo intelectual, incluso corrupción y traición.


“El nacionalismo revolucionario es el camino propio de México. No se inspira en teorías, ni en experiencias ajenas. Es la idea motriz, que con base en un pasado común, alienta en los mexicanos la solidaridad en el presente, y la indeclinable resolución de mantener en el futuro una nación libre y soberana”



(Principios fundamentales del PRI)




“Estrategia Política Nacional”
MEXICO PATRIA NUEVA A.C

22 dic 2011

LA CRÍTICA DE INTELECTUALES

Con el propósito de ser protagonistas y confundir a la ciudadanía, algunos personajes que nunca han trabajado y se nombran intelectuales, externan diatribas y juicios a políticos con los cuales nunca han tenido una relación que pueda justificar sus críticas y exabruptos.

Los revolucionarios nunca le perdonaron a la ciudad de México que hubiese tolerado el tumor que era Victoriano Huerta. Entre los colaboradores de Huerta había hombres valiosos, hombres como Julián Carrillo, como el general Morelos Zaragoza; poetas como Salvador Díaz Mirón y Enrique González Martínez; maestros como Manuel Gamio y Ezequiel Chávez, y un novelista como Federico Gamboa.

Cómo pudieron servir a un régimen que nacía con el asesinato de Madero y de Pino Suarez y siguió con el de Belisario Domínguez, el de Serapio Rendón, el de … ¿Cómo podrá explicarse eso?

Tal vez la explicación se encuentra en la peculiar psicología del intelectual hispanoamericano, fraguada en el desprecio que le guardan los poderosos del dinero, del sable y de la política.

El tipo intelectual nuestro es el de las mujeres feas que se entregan al primero que les guiña un ojo. Han operado tanto que luego, cuando alguien los toma en cuenta, corren a dorar el pedestal de un chacal cualquiera solo porque el chacal llamándolos, compensa en un instante toda una vida de desaires y de frustraciones. Piense usted en los intelectuales de la “única opción”.
Se lanzaron con saña contra el régimen de Díaz Ordaz, pero cayeron a los pies de Luis Echeverría. Se podría pensar que lo hicieron de buena fe, si Echeverría no les hubiese pagado tan ostentosamente la adhesión, las alabanzas y las defensas a su persona, y las diatribas e insultos a Díaz Ordaz.

Era difícil pensar en un Luis Echeverría inmaculado como la “única opción” para México, era concebible que algunos mexicanos lo creyeran.
Pero cuando a Carlos Fuentes se le regala no solo la embajada en Francia, sino hasta un lugar en el colegio nacional; cuando a Fernando Benítez se le encomienda un ejido para que luzca su amor al pueblo, y a García Cantú se le nombra director de antropología… entonces uno piensa que las debilidades humanas son siempre las mismas. De esta manera los tres marximinialistas, los tres críticos, ingresaron al sistema.

Carlos Fuentes, ya lo sabemos, es buen ensayista, pero mediocre novelista. Su capacidad para crear y dar vida es exigua. Es un hombre inteligente, sí, pero sin sentido poético.
De ahí que, para exaltar a su Dios sexenado, haya de recurrir a malabarismos imposibles y a gracias de cisne de las que es incapaz.

En la actualidad es un oportunista. En Paris vivió como gran burgués. En Washington- allá en el país que tanto critica- disfrutaba del goce generoso de una beca.
¿Sera posible que Carlos Fuentes haya llevado su candor al punto de creer que Echeverría era de los que cruzan el pantano y no se manchan? ¿Creerá que lo que él dice de Díaz Ordaz no es aplicable a quien lo hizo embajador y lo honró con merecimientos?
Dice que Díaz Ordaz llegó a la presidencia “casi por un capricho de López Mateos” y sin consultar a la ciudadanía. ¿Creerá que la candidatura de Echeverría o la de López Portillo surgieron de la autentica consulta a la ciudadanía?
Si es tan bienaventurado así…lo sepultarán en cajita blanca. Claro que, como es colorado, manchará el ataúd. Colorado de gazné, zapatista de charol, obrerista de seda y socialista de palacio.

Cosa de intelectual cuya pluma bien vale una embajada, un lugar en el colegio nacional, una dependencia gubernamental o unos campesinos para jugar a la república ejidal de Platón. Es una manera de ser decente…
También Victoriano Huerta fue, para muchos, “la única opción”.

Este es un extracto de un libro que se escribió en 1981 por un periodista mexicano y liberal que fue perseguido por el gobierno federal en turno.

Estamos seguros que el C. Carlos Fuentes por la “gran intelectualidad y cultura” que dice poseer, le será fácil reconocer el nombre de la obra literaria y al autor de la misma, y quien en su momento histórico pudo externar con libertad y sin interés alguno, su opinión inteligente sobre la situación nacional.

C. Mauricio González de la Garza (Última Llamada)



Ambicionamos una era de paz durable y de unidad, solida y constructiva. Pero sabemos que nada se haya mas alejado de la paz verdadera que el artificial apaciguamiento y que no es ocultando los yerros como se les supera, sino considerándolos sin rencores y procurando enmendarlos con dignidad”.


Maestro Don Jaime Torres Bodet
Secretario de Educación Pública en 1958



“Estrategia Política Nacional”

MEXICO PATRIA NUEVA A.C.